LA PACIENCIA DE LOS PACIENTES DEL RAMÓN Y CAJAL
Motivos para creer
Juan Hernández Vigueras

El autor, escritor y miembro del Comité de Apoyo de ATTAC, aborda en este artículo el deterioro de la sanidad pública madrileña, a partir del ejemplo del Hospital Ramón y Cajal.


LA PACIENCIA DE LOS PACIENTES DEL RAMÓN Y CAJAL

Me contaban los veteranos de Dragados y Construcciones que, durante las obras del hospital Ramón y Cajal hace ya años, le pusieron el mote de “El Piramidón”, porque decían que calmaba al famoso marqués y yerno de Franco, muy impaciente por su terminación porque aspiraba a ser su primer director. Y esa influencia explica sus enormes dimensiones, aunque ya entonces los expertos apuntaban que la construcción de dos hospitales le habría evitado la masificación que le aquejó desde siempre. Sin embargo, la dirección médica en los ‘80 logró que este hospital alcanzara una fama excelente por su calidad médica de rango internacional.

Pero quienes en los últimos años han tenido que frecuentarlo han podido comprobar por sí mismos su progresivo deterioro y desbordamiento. Que sea insuficiente el aparcamiento para coches, es fácil explicarlo por el crecimiento del parque automovilístico; pero para explicar la demora en las citaciones y las colas en la mayoría de los servicios no vale echarle la culpa al aumento de los inmigrantes, que generalmente suelen ser jóvenes y su proporción como pacientes es muy inferior a la población española, como salta a la vista allí mismo. El problema tiene más que ver con ciertas políticas de la Comunidad que no se cuentan en Telemadrid.

Y es que la población que atiende el Ramón y Cajal ya supera el medio millón de madrileños y en su demarcación está creciendo el nuevo barrio Sanchinarro con, ¿cuántos nuevos habitantes? ¿150.000?; y que solamente dispone de un hospital privado, aunque para despistar la presidenta lo hizo inaugurar por el rey Juan Carlos. Por ejemplo, el jueves 20 de diciembre había en el Ramón y Cajal entre 20 y 30 enfermos en los pasillos, algo que es lo habitual también en La Paz, el Clínico, 12 de Octubre, Gregorio Marañón y Puerta de Hierro, según informaciones de prensa (El País, 23 /12/2007). Pero si acudimos a la información oficial del Consejo Económico y Social de la CAM, donde, además de los representantes de la Comunidad, están los empresarios y los sindicatos, veremos que recientemente aprobó un informe que revela la situación de deterioro de la sanidad madrileña y de la educación pública. Dice que en sanidad, el cuidado de la salud de tres de cada diez madrileños ya depende de hospitales privatizados, que son gestionados como cualquier empresa, sea una modesta tasca, un gran hotel o una fábrica de automóviles para ganar dinero ingresando más de lo que se gasta.

Poco a poco, sin apenas llamar la atención, el gobierno de Doña Aguirre viene cediendo la gestión de los hospitales a empresas multinacionales cotizadas en Bolsa porque es uno de los sectores donde el capital internacional busca negocio sin mucha inversión (porque ya están hechos los hospitales) y con clientela asegurada. En los últimos años, la persecución judicial de unos excelentes profesionales médicos de Leganés, con acusaciones de poco menos que de asesinatos de pacientes (y que la Audiencia acaba de ratificar su inocencia), sirvieron para distraer la atención de los madrileños mientras tenía lugar esa conversión de los hospitales en negocio privado internacional mediante acuerdos de la Consejería de Sanidad. A mediados del año 2006 la multinacional sueca Capio era la principal contratista responsable de la atención médica de más de medio millón de madrileños. Es todo un gran grupo empresarial que cotiza en la Bolsa de Estocolmo. Unos valores más seguros que los derivados de las hipotecas subprime y las aseguradoras monoline, de modo que si tras la cuesta de enero le quedan ahorros puede invertirlos en esa S.A. y así sacará provecho de la mala atención que reciba Ud., su familia, sus vecinos o sus amigos en los hospitales madrileños.